sábado, 27 de enero de 2018

No sé porque te has marchado


Tu trino y mi poesía respiran el mismo verso
acoplada inspiración creada al amanecer;
con cada tonada cantada, reluce el universo
y de las letras formadas, el día vuelve a florecer.

Están mi verso y tu trino convertidos en canción
nacida de la musa que nuestras almas colmadas
de lira henchida, de vertiente excitación
rompen la rica vena de exquisito talento bañada.

Porque de ti vistoso pajarillo errante
acogí el color de tu plumaje hermoso,
del cuerpo cenizo, del pecho rojizo brillante
y le di a mis letras colorido valioso.

Viéndote a diario entre la arboleda
adonde yo sentado murmuraba a las doncellas,
todas blancas y fugaces recorriendo la vereda.
¡Cubrían el paisaje del  cielo, un montón de ellas!

Te acercabas a la fuente, casi siempre acompañado
y desde allí me cantabas… y entonces, te recitaba;
entre acordes, entre letras, nuestra amistad se ha creado
y ahora… ¡ay pajarillo! No sé porque te has marchado.

Julio Medina

26 de enero del 2018

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