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lunes, 21 de agosto de 2017

Cien años para abrazarle

La luna se le acercó a paso lento
hasta poder abrazarle;
mientras los ojos de la tierra fisgaban el momento
con lentes negros para atestiguarle.

Y el cuerpo celeste que la esperaba
su frialdad cubrió con llamas;
calor intenso, amor de fuego ella deseaba;
tras cien años de espera entre las damas.

Cortina oscura cubre el trayecto
de este romance de corta anchura;
esta alineación es acto perfecto
del Creador en las alturas.

Parte la luna, y el sol satisfecho
yace tendido en su corona,
se pregunta por la novia que estuvo en su pecho:
-¿Cuándo volverá la enamorada amazona?

Julio Medina
21 de agosto del 2017

sábado, 19 de agosto de 2017

Camino estrecho

Por el camino estrecho voy andando
sin desviarme ni a izquierda ni a derecha;
soy como un niño dando sus primeros pasos.
Este sendero no es fácil, pero es grato
saber que me guías tú… Jesús.

Y por la vereda angosta sigo avanzando,
con movimiento firme ando buscando
alcanzar al final de la salida,
la corona de vida eterna prometida.

El enemigo ha intentado detenerme;
 con tu santa palabra lo he refutado.
Mi espíritu salvo por Cristo, ya no perece
porque dejé atrás al viejo hombre,
y uno nuevo emerge formado.

Julio Medina
18 de agosto del 2017




jueves, 6 de julio de 2017

Extiende tus manos

De la lejanía busco henchir mi necesidad,
mirando estoy a lo lejos; a lo más distante,
hasta donde mis ojos puedan alcanzar.
¡Y solo encuentro silencio, un inmenso silencio
haciéndome desmayar!

Sé que en tu momento te habré encontrar.
El grito salido de mi espíritu es tan fuerte…
Y éste corazón no sabe callar.

Las lágrimas de mi alma llegan a las puertas del cielo,
y como un riachuelo se derraman por la eternidad;
escudriñando el consuelo de tu bendita verdad.

Te pido Jesús que extiendas tus manos
para yo poderlas tocar,
y sentir así el calor de tu abrazo edificador.
Porque si bien es cierto que necesito conocerte más,
no es menos evidente, la falta de tu eterno amor.

Julio Medina
1 de julio del 2017

jueves, 25 de mayo de 2017

Sediento de Dios


A tu casa he venido
a pedirte mi Señor
oigas tú mi ruego ahora
y me dejes beber
en la roca que brota
agua nueva vida.

Dame agua fresca de vida
Jehová, Dios poderoso
sáciame la sed del alma,
nutre a mi corazón
de ese líquido precioso.

Sediento de tu palabra
necesito tu eterno amor,
quítame esta sed que ata
me abrasa y me mata;
te ruego Señor.

Julio Medina

4de mayo del 2017

viernes, 12 de mayo de 2017

Amor desde el vientre

Solo el amor de Dios supera
al amor que una madre da a su hijo,
porque el Creador
es la fuente misma que le diera
ese don maravilloso con el cual la bendijo.

Es la madre dedicada y cuidadosa
colma a su hijo de amor desde el interior vientre,
lo cría ella siendo tan celosa,
y evita así que en su niño, daño entre.

Y con amor de madre crece el adolescente
aprendiendo las cosas buenas que mami enseña,
este afecto entre ambos se hace firme, resistente;
¡tan inquebrantable como una peña!

En la adultez ese hombre cuida de ella
con fervor y devoción inseparable,
y esta mujer, es para él, entre todas la más bella
porque le regaló vida con amor incomparable.

Julio Medina
10 de mayo del 2017

lunes, 17 de abril de 2017

La palabra de Dios

En este mundo muchos libros he leído…
¡Y he dejado tantas páginas abiertas!
Porque ninguno a mi vida ha conmovido
como cuando el mensaje divino a  mi mente entra.

La palabra de Jehová es fuente de agua viva,
sacia la sed del espíritu; creer en Él te salva,
su palabra es bálsamo aplicado desde arriba
a todos los que le adoramos con el alma.

Abro la biblia, y al instante, mi mente rebosa de luz;
la sabiduría divina de su palabra eterna es victoria
¡que edifica mi vida!... y al buscar el rostro de Jesús
obtengo la consecución de gloria.
Julio Medina
15 de abril del 2017



domingo, 5 de febrero de 2017

Bárbara y Sentida

Atroz el dolor que la embarga, cruel desvarío,
causaba desánimo la palabrería
ensalivada de veneno que por la lengua babeada
en las fauces de Bárbara odio insaciable brotaba.
¡Y no le conmueve el terrible golpe
asestado con toda intención a Sentida!
Siendo tan certera le destroza el corazón,
desbarata a su propio origen sin más razón
que la de disfrutar aquel suplicio insano;
de su acción se jactaba,
y justificaba la espantosa humillación,
despiadada, maquinada,
sacada de una película de horror.
La pupila prepotente, empolvada de orgullo
 vestida de soberbia y envanecida,
desollaba con sus propias garras
la causa que la trajo
hasta el eje de este mundo imperfecto;
enjuagaba con lodo
ante los ojos incrédulos del murmullo
el amor que una vez aquella parida
le dio desde sus entrañas…
Y todos tuvieron pavor,
y todos miedo sintieron,
pero para remediarlo
 nada hicieron.

Y yo que estaba tan cerca de Sentida,
veía como la irritación de Bárbara desgastaba
aquella débil esperanza de perdón,
de intrínseca reconciliación
que aquella madre buscaba.
¡Y secaba con mis manos
el llanto estrepitoso que rodaba
por las mejillas quebrantadas;
recogía en mis brazos sus lágrimas de angustia,
intentaba calmarlas en mi pecho turbado!
Mi corazón confuso comenzó a sentir
el mismo dolor que estremecía a Sentida;
era llanto agudo, de gemido pesaroso,
un cántico nostálgico
tajeado con puñal de acero en la intimidad 
de las fibras del alma.
¡Manaba sangre el agravio como creciente del rio;
acosaba el flujo turbulento, impetuoso, continuo!…
Desaguaba lamento la queja incontrolable;
y al final, tuve que resignarme ante tanto quebranto,
porque también comencé a sufrir lo mismo que Sentida…
Al intentar aliviar la severidad
de aquella angustia imparable,
quedé inerme;
ni tan siquiera pude detener
del diluvio la tempestad de lágrimas;
mas lo único que conseguí hacer
fue llorar con ella.

Julio Medina
22 de enero del 2017