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jueves, 6 de julio de 2017

Extiende tus manos

De la lejanía busco henchir mi necesidad,
mirando estoy a lo lejos; a lo más distante,
hasta donde mis ojos puedan alcanzar.
¡Y solo encuentro silencio, un inmenso silencio
haciéndome desmayar!

Sé que en tu momento te habré encontrar.
El grito salido de mi espíritu es tan fuerte…
Y éste corazón no sabe callar.

Las lágrimas de mi alma llegan a las puertas del cielo,
y como un riachuelo se derraman por la eternidad;
escudriñando el consuelo de tu bendita verdad.

Te pido Jesús que extiendas tus manos
para yo poderlas tocar,
y sentir así el calor de tu abrazo edificador.
Porque si bien es cierto que necesito conocerte más,
no es menos evidente, la falta de tu eterno amor.

Julio Medina
1 de julio del 2017

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